Videntes buenas recomendadas por sus aciertos

Cuando nos ponemos en manos de aquellos que han hecho del futuro su oficio, su profesión, hemos de tener cuidado siempre con quién estamos o si esa persona tiene un don especial o no pues sólo aquellos que tienen verdadero oficio, verdadera videncia, pueden ayudarnos y sernos útil con sus consejos y orientaciones.

Muchos son los que se anuncian como videntes pero pocas son las buenas que son recomendadas por sus aciertos. Eso sólo lo da la experiencia y el estar, día tras días, con las personas a las que se atiende y se ve lo que le va a ocurrir, con antelación suficiente advertir –para bien o para mal- y que esa persona pueda prepararse para lo que pueda sucederle.

En los servicios telefónicos que existen sobre temas de adivinación, de futurología, muchas son las dotadas que dicen tener esa capacidad y pocas son las que realmente tiene el don. En la mayoría de las ocasiones por que se trabaja para un gabinete y ahí se encuentra el problema de muchos de ellos.

Un gabinete está regido por un Call Center el cual suele ser una centralita por el cual entran un sinfín de llamadas que son repartidas entre trabajadores que se dedican a temas de adivinación, en unos casos tienen ciertas dotes reales, en otros son simples aprendices de echar las cartas y saber el significado del Tarot, poco más.

Además se trabaja bajo unas condiciones y una presión que son muy difíciles de hacer que se tenga la concentración necesaria para poder, de alguna forma, ejercer con rigor este oficio. Por qué en una misma sala coinciden muchas personas que, de alguna forma, no hacen más que enturbiar ese momento en el que uno debe concentrarse lo más posible en lo que la persona, presente o vía telefónica, tiene que decirle, en prestar atención y en tratar de resolver esas dudas que a la persona le atenazan y es el motivo por el que llaman.

Por todo ello los gabinetes son muy desaconsejados, no se debe seguir con una llamada o una consulta si se detecta esto. Hay marcas que lo dejan muy en evidencia: primero el ruido que hay de fondo y que hace que, inexcusablemente, pensemos que en torno a esa persona hay muchas otras; se filtran conversaciones similares como la que estamos teniendo; el tiempo de espera es desmesurado en ocasiones o el acento de la persona que nos atiende es de otro país, ello delata que nos han pasado a una plataforma que puede estar localizada en América.

Si detecta esas marcas sólo tiene que abandonar la llamada de inmediato –pues principalmente se dan en servicios telefónicos- y dejarse orientar por los comentarios que, en primer lugar, nos puedan dar los amigos y los familiares, gente de nuestro entorno que tengan una solvencia para nosotros y sepamos que no son comentarios en redes sociales o en webs orquestados por las mismas empresas que mueven estos temas y que son fáciles de detectar: los argumentos se suelen repetir con asiduidad. Otros son válidos y por eso debemos hacer una criba importante.

Por todo ello la gente de confianza serán los que nos digan dónde están las videntes buenas recomendadas por sus aciertos, aquellas que no fallan, aquellas que no suelen equivocarse en sus predicciones, aquellas que seguro van a ser una firme piedra de toque y apoyo en nuestras decisiones, al menos que sepamos lo que nos puede pasar en el futuro, con el paso el del tiempo. Nunca debemos dejar pasar la oportunidad de tener cerca, a mano, una de ellas. Sus visiones pueden ser decisivas.

Un ejemplo de ello es el caso de Andrea, una chica con un doble problema que ella misma lo explica: “Estaba en el periodo final de los exámenes de la carrera y no sabía cómo iba a acabar, sólo que había asignaturas que no controlada bien y que me daban muchas dudas, lo peor era tener que estar otro curso en la Facultad y con mis padres muy enfadados ya, una carrera de 5 años hecha en 7 sería ya excesivo”.

“Estudiaba a diario y me trataba de amoldar a las fechas de exámenes, en esas me salió un bultito en la mejilla y comenzó a preocuparme por lo que podría ser. Estaba muy estresada y una amiga me dijo que lo mejor que podía hacer era consultar como iba a salir de los exámenes y que era aquello de la cara. Entonces le dije que eso no podía decírmelo nadie y fue cuando me recomendó una vidente, una amiga suya que siempre acertaba”.

“No le dije nada, no le conté nada de mi vida y lo primero que me dijo fue que no me preocupara que lo de la cara era un quiste de grasa que me saldría sin dejar marca pero que tenía que ir al médico, que no había ido por miedo a que me dijera que tenía algo malo, y es verdad, por eso no fui”.

“De la carrera y los exámenes me dijo que no debía preocuparme, que salgo el último que hiciera que si tenía dudas, el resto lo sacaría con nota y ese último superaría el “bien”. Aprobé todo como me dijo y en el último saqué un 6,4, así que me quedé más tranquila y supe que aquella mujer tenía dotes verdaderas”.

Es un ejemplo de vidente buena recomendada por sus aciertos, de la que te tienes que fiar y darle tu confianza pues ella no te defraudará, bien en persona o bien por teléfono.